Hace poco que ha salido a la venta la guía de La Revue du Vin de France que bajo el título de Les meilleurs vins de France 2009 selecciona las bodegas y les da una puntuación de 1 a 3 estrellas, muy en la línea de la Guía Michelín.
Uno de los ascensos más destacados del año es de los hermanos Foucault y su Clos Rougeard en Loira, que han conseguido su tercera estrella.
El domaine está situado en Chacé, y es propiedad de los hermanos Charly y Nadi Foucault, cuya familia lleva ocho generaciones siendo viticultores. Un viejo acta de 1663 ya demuestra que la familia tenía presencia en la zona.

En palabras de Nadi
El terroir es algo vivo. Evoluciona con el tiempo por la acción del hombre y por las huellas geológicas y climatológicas que deja el paso del tiempo. El terroir es la artesanía frente a la industria
En total tienen 9 hectáreas de viñedo únicamente con Cabernet Franc y 1 con Chenin Blanc. Desde hace 30 años los métodos vitícolas empleados son biológicos, sin recurrir a productos químicos ni herbicidas. El cultivo es ultra tradicional, con rendimientos que nunca superan los 40 hectolitros por hectárea. Tienen de 5.000 a 6.000 cepas por hectárea.
En el suelo de sus viñas hay una primera capa arcillosa, silícea, calcárea y muy pedregosa, con un espesor de unos 30 centímetros, y después está la toba. Los suelos tienen muy buen drenaje y eliminan rápidamente el agua de la lluvia. Las raíces profundizan mucho entre las fallas de la toba y se alimentan del agua que allí se guarda y que se mantiene incluso en las épocas más calurosas y secas.
La selección es casi una religión para los Foucault. Durante la vendimia se hacen dos selecciones, una en el campo y otra en la bodega con una mesa de selección que elimina los racimos que no están perfectos.
El encubado se hace en cubas de cemento abiertas y dura de 3 a 4 semanas y a diario se hacen bazuqueos con los pies y remontados. Su filosofía es no intervenir demasiado en la elaboración, para que sea la procedencia de las uvas la que marque las diferencias.

La crianza se hace en la cava milenaria, construida por los romanos, excavada en la toba, fresca y sin cambios de temperatura. La procedencia y las características de la madera se cuidan especialmente, siguiendo la tradición familiar, pues hasta su padre, su familia había sido a la vez viticultora y tonelera.
Viticultores de los de verdad, de los que están todo el día en la viña, los Foucault elaboran vinos de una asombrosa autenticidad. Son una auténtica leyenda y la gente se pelea por su pequeña producción, pero a ellos no les importa, siguen trabajando a fondo en el viñedo y elaborando vinos frescos, con una inmensa capacidad de envejecer.
