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    Sebastián Cabrerizo, un gran comerciante

    Posted: 17-November-2008, 1:49pm CET

    Acaba de llegar a mis manos el periódico quincenal Mercados del Vino y la Distribución. Entre sus contenidos destaca un interesante análisis de los ratios del sector español de las distribuidoras.

    Uno de los datos más sorprendentes es el de la facturación por empleado. El ganador es una empresa burgalesa que conozco muy bien, Dilcasa Internacional, que facturó en 2006, todos los datos son de ese año, 10.463.750 de euros por cada empleado.

    El origen de esa empresa está en Sebastián Cabrerizo, aunque en la actualidad está en manos de su hijo, que hereda también el nombre, y de Juan Carlos Benedicto, su hombre de confianza desde que, casi un niño, empezó a trabajar con él.

    Sebastián Cabrerizo ha sido uno de los hombres más temidos por los bodegueros españoles y, sin embargo, si tecleas su nombre en google se ve que es casi desconocido.

    Nació en un pueblo de la sierra burgalesa, casi a medio camino entre Burgos y Soria, en Quintanar de la Sierra. Empezó trabajando en la tienda de alimentación de su padre, pero su espíritu inquieto le hizo llegar a más.

    Un día me encontré con él y con Alejandro Fernández, propietario del grupo Pesquera. Los dos se conocían desde sus inicios y recordaban multitud de anécdotas.

    Cuando todavía mi vino no era muy conocido me acuerdo que me llamaste y en mi coche te llevé a Quintanar unas cajas de Pesquera que cargamos juntos en tu pequeño camión. Quién nos iba a decir que ahora estaríamos donde estamos

    Así empezó, comprando y vendiendo por la zona. Esa fue la raíz a partir de la cual creó su imperio. Pronto se trasladó a Burgos y sus ventas empezaron a crecer. Creo la Distribuidora Licorera Castellana, más conocida como Dilcasa.

    Su secreto era comprar y vender barato. Compraba en todos los sitios de España y la mayor parte de las veces la mercancía no llegaba a entrar a sus almacenes porque ya estaba vendida en otro lugar.

    Si algún distribuidor de algún remoto lugar de España necesitaba vender urgente algo pues andaba necesitado de dinero Sebastián era el primero en enterarse y comprar su mercancía a un precio más bajo de lo habitual.

    Eso le generó varios enemigos, sobre todo entre los bodegueros menos acostumbrados a estos trueques que los licoreros. Pero también fueron muchos los bodegueros que en momentos de crisis acudieron a él para vender sus vinos a bajo precio.

    Utilizó todo tipo de métodos. Todavía recuerdo una supuesta exportación a Rusia de vinos de las mejores bodegas de Haro que acabó en su almacén para desesperación de los bodegueros que se sintieron engañados, aunque no por él.

    Tuvo un pretendido escándalo judicial por fraude que le afectó mucho. Digo pretendido pues su única implicación fue en la prensa donde apareció como implicado y en algunos casos hasta se le situó en la cárcel. La realidad es que ni siquiera llegó a declarar como imputado pero todavía hoy al teclear su nombre en google es lo que más aparece.

    En 2002 vendió, cuando facturaba más de 150 millones de euros, su empresa al grupo Miquel Alimentació y teóricamente se retiró, aunque pronto apareció Dilcasa Internacional.

    Su tipo de negocio es totalmente diferente al mío y muchas veces he salido perjudicado, pero le tengo un gran respeto y aunque hace ya varios años que no le veo al leer el artículo me he acordado de él y me ha parecido interesante contar su historia.

    Por cierto, no he encontrado ni una foto suya buscando en google. Por eso, por primera vez, el texto va sin fotos.