Desde la cocina en Montreal

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  • Permalink for 'Los Reyes han pasado...'

    Los Reyes han pasado...

    Posted: 6-January-2009, 12:00am CET by Arantza

    ... y se las han arreglado para dejar un roscón, incluso a los que hemos sido buenos en Montreal. (Bueno, hay que decir que hemos sido TAN buenos, que hemos pasado toda una tarde currándonos el roscón, todo sea por la tradición.)

    Espero que vosotros también hayáis sido buenos. Feliz día de Reyes.
  • Permalink for 'Chipirones transatlánticos: HEMC 29'

    Chipirones transatlánticos: HEMC 29

    Posted: 5-January-2009, 12:00am CET by Arantza
    El día de Nochevieja os conté el menú que había preparado para sumergir a mis amigos quebequeses en un océano de vasquitud, y las dificultades de encontrar algunos de los ingredientes de este menú a este lado del charco. Muchos de los lectores que comentaron ese post manifestaron su curiosidad por la reacción de mis invitados ante platos tan -para ellos- extraños como las gulas, los txipirones en su tinta o los caracolillos de mar. Pues bien, puedo deciros que no sólo se atrevieron a probarlo todo, sino que, ante mi gran sorpresa, todo pareció gustarles (vamos, que ninguno corrió a escupir nada en el baño).

    Sigo pensando que si lo de revolucionar el mundo de la lingüística no termina de cuajar, aquí en Montreal puede tener futuro lo de abrirse un tascorro de pintxos. De los de verdad, con un mar de cáscaras de mejillones y serrín inundando el suelo del establecimiento, en ese estilo bárbaro que caracteriza los tascorros. Tendría que bregar un poco con las asépticas autoridades sanitarias de Quebec, sobre todo para justificar los jamones colgados del techo goteando grasilla tocinera sobre la concurrencia, pero yo creo que tendría futuro. El mérito no lo atribuyo tanto a mi forma de cocinar (todo me quedó correcto, el pastel de pescado -abajo, izquierda- podría ser calificado de bastante bueno, pero nada que me procure un empleo en Arzak, vaya), sino a la mente abierta y curiosa de mis amigos, siempre sedientos de conocer otras culturas y de probar cosas nuevas. Hicieron muchas preguntas sobre la forma de preparar los platos y las ocasiones en las que se comen. Les conté todo tipo de mentiras (siempre me ha gustado la antropología creativa), como que los txipirones los comemos los vascos sólo en noches de luna llena y desnudos (a excepción de la txapela), o que antes de probar las gulas entonamos un cántico ritual golpeándonos el pecho con los puños. Todo sea por exportar nuestra cultura secular.
    Lo que más éxito tuvo fue, sorprendentemente, los caracolillos de mar, quizá por lo simple de su preparación. Los chipirones impresionaron por su color, y por su efecto sobre el aparato digestivo (tuve algunas llamadas preocupadas el día de Año Nuevo).




    Mi What-the-Dickens-Whisky-Fruitcake (del que aún no habíais visto una foto -arriba, derecha-, porque estaba "marinando" en las profundidades del frigo) fue muy bien acogido, a pesar de que algunas de las damas sugirieron que el año que viene debería cargar menos la mano en lo que al alcohol se refiere. Los caballeros presentes exclamaron, ultrajados: -"¡Ni hablar! ¡Está perfecto!". Lo que confirma mi impresión de que en lo que al whisky se refiere, las papilas masculinas están más curtidas que las femeninas. ****************** Curiosamente, por una de esas coincidencias del mundo blogueril, Pilar, de la cocina de Lechuza, ha propuesto los calamares como ingrediente del Hecho en mi Cocina de este mes de enero. El blog de Pilar merece la pena de ser visitado, porque se esfuerza en conservar y transmitir todas esas recetas de cocina casera con las que hemos crecido, que no por conocidas y modestas dejan de ser deliciosas, y nos las explica con una claridad ejemplar.
    Este mes participo sólo por la coincidencia en la propuesta del HEMC y mi menu de Nochevieja, pero mi receta no propone nada innovador: es la clásica receta de chipirones en su tinta, la más simple que he encontrado. Me parecía interesante publicar el plato para dar la oportunidad a los lectores de este lado del Atlántico de aprender a cocinar este plato simple, sano, barato y espectacular. La receta, de Arguiñano, nuestro vasco impresentable internacional, podéis verla aquí. Yo añadí al sofrito para la salsa un pimiento verde, que parece ser el toque familiar (según consejos telefónicos de Santa Madre y Estoico Hermano).
    Un saludo a todos y que los Reyes os traigan todo... lo que habéis merecido ;-).

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    Short term shortbread

    Posted: 4-January-2009, 12:00am CET by Arantza


    Éste es uno de los últimos dulces navideños de mis famosas cajas de surtido casero que voy a publicar (el último, creo que ya os lo imagináis). Maite, fiel lectora, me pidió no hace mucho una receta fácil de galletas, para alguien que, como ella, no ha probado a hacer nunca y acaba de comprarse unos cortapastas.
    El muy escocés shortbread es probablemente una de las galletas más fáciles y más agradecidas de hacer. Y una de las más deliciosas. Y de hecho, ni siquiera necesita cortapastas. De sus propiedades atasca-arterias no hablaremos, corramos un tupido velo, aún es Navidad. Ya llegará la cuesta de enero con su festival de dietas, sus gimnasios llenos de desesperación y michelines. Por ahora, y hasta el el 7 de enero, San Michelín, let's eat, drink and be merry, qué demonios.
    Los espectaculares moldes de shortbread que véis arriba son un regalo anticipado que recibí de monsieur M. Regalo totalmente desinteresado por su parte, ya que él odia la mantequilla y todo lo que huele o sabe a ella. Y es que al pobre monsieur M. le pasó un poco lo mismo que a Obélix con la poción: cuando era pequeño (y cómo me cuesta imaginarlo pequeño) se comió enterito un paquete de media libra. Él solo.
    Ya sabéis lo que son los niños: dejas a uno de cinco años solo media hora en una habitación con un bloque de mantequilla, y zas, la has liado. Esas cosas no se olvidan fácilmente. A mí me pasó algo parecido con las ostras, que adoraba, hasta que me tragué una que llevaba demasiado tiempo en tierra firme, y me pasé unas navidades abrazada al retrete. Pero pasemos a asuntos más alegres.
    Estos magníficos moldes de barro refractario son un regalo por haber terminado los primeros de mis numerosos estudios emprendidos. Aunque no os interese un pimiento, tengo que anunciarlo al universo entero: no, no he terminado la maldita tesina, pero acabo de terminar el máster en traducción. Es oficial, un hecho: ya soy traductora. Sólo me queda el monstruo de la tesina y seré también licenciada en lingüística. Confío en que dentro de pocos meses, ahora que mi pluriempleo académico se ha reducido un poco.
    Bueno, pues ahí va la receta clásica. La forma no me quedó muy bien porque estrenaba los moldes y tendría que haberlos dejado un par de minutillos más en el horno, pero con lo golosos que son en mi familia política, tendré tiempo de perfeccionar la técnica.
    SHORT TERM SHORTBREAD
    (El nombre es por la rapidez de la receta, que no requiere muchas historias)
    Ingredientes:
    - 1/2 taza de mantequilla de buena calidad (unos 145 gr.) a temperatura ambiente. Crucial, si no queréis poneros de mala leche intentando reblandecerla. Lo mejor, dejarla toda la noche fuera del frigo. Yo uso salada, porque me gusta la pizca de sal en lo dulce, pero va a gustos. Y aquí la margarina no sirve. No sólo no sirve, es un sacrilegio.
    - 1/3 taza de azúcar
    - 1/4 de cucharadita de extracto de vainilla (opcional, pero más rico). Que sea natural, porfa. La vainilla artificial sabe a ambientador Glade. Y ya habrá algún listo que me preguntará si le he dado un lametón a un ambientador. Mis prácticas privadas no son asunto vuestro.
    - 1 taza de harina blanca (no hay versión integral-sana-harekrishna-hare-rama de esta receta, chachos. Si queréis salud, mejor os hacéis una ensalada de berros y olvidáis los shortbread).
    Elaboración:
    Batir la mantequilla esté bien cremosa y ligera. Añadir el azúcar y seguir batiendo, hasta obtener una textura suave y untuosa. Añadir la esencia de vainilla. Ir mezclando progresivamente la harina hasta obtener una masa. Trabajar la masa en una superficie enharinada, hasta que todos los ingredientes estén bien incorporados y la masa sea suave.
    Engrasar muy ligeramente una fuente de horno, y presionar la masa firmemente en ella. Pinchar toda la superficie con un tenedor, y hornear a 165 º unos 30-35 minutos, hasta que esté ligeramente dorada. Dejar que el shortbread se enfríe un poco en la fuente durante unos diez minutillos, y tras despegar los bordes con un cuchillo, dar vuelta a la fuente encima de una tabla de cortar. Cortar en rectángulos (si la fuente es cuadrada) o en triángulos (si es redonda) mientras aún esté tibio. Espolvorear con una pizca de azúcar si se desea. Saborear sin culpabilidad, saben mejor.

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    Tartaletas de eggnog al ron

    Posted: 2-January-2009, 12:00am CET by Arantza
    Ya sólo queda Reyes (en España, porque aquí no es festivo), y las fiestas se acabaron. Pero que no cunda la tristeza y el temor a los kilos ganados, aún tenemos motivos para celebrar. Aunque sólo celebremos lo apañadito que es hacer un postre de sobras. En este caso, aproveché medio envase de eggnog que quedaba en la nevera, aunque si vosotros no habéis hecho, no es necesario poneros a preparar uno como ingrediente base. En el fondo, el eggnog no es más que un batido con huevo y ron, aderezado con especias. Para sustituírlo, no tenéis más que hacer una crema pastelera normal y corriente, con vainilla, y añadirle durante la cocción una cucharadita de ron, un poco de canela, nuez moscada y clavo, y ya tenéis el sabor navideño canadiense.
    Por una vez, y contra mi costumbre, utilicé tartaletas de masa quebrada congelada. Y es que he trabajado tanto en mis cajas de galletas como regalo, que ya no me quedaba energía repostera para ponerme a hacer la masa. Y éste es un postre de sobras, al fin y al cabo.
    Como habrá alguno al que la decoración le llame la atención, os daré el truquillo: más sobras. En este caso, de caramelos rayados de menta, de hacer el fudge. Los metéis a horno medio (180º) encima de un pedazo de papel de aluminio, y no dejáis de vigilarlos hasta que se fundan lo suficiente como para formar estas "pastillas", pero sin dejar que se quemen. No decoréis las tartaletas hasta el último momento, porque la humedad de la crema hace que los caramelos "destiñan" (ver foto). Lloran, los pobres, porque lo bueno se acaba.

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    Feliz ano nuevo

    Posted: 1-January-2009, 12:00am CET by Arantza
    No, no me he equivocado, tampoco es culpa del teclado, he escrito exactamente lo que quería escribir. Tras años de enseñar en la escuela primaria y en los collèges para adultos, y de recibir enternecedoras -pero erróneas- tarjetas de Navidad de mis alumnos, y de contenerme la risa porque a pesar de todo lo habían escrito con afecto (y sin diccionario); a pesar de constatar que tras meses de mis titánicos esfuerzos aún no eran capaces de escribir año como Dios manda, no he podido reprimirme: tenía que desearos un feliz esfínter a todos.

    Ahora un poco de seriedad:

    Que todos vuestros proyectos se realicen, que tengáis tiempo (y si no, lo busquéis, leñe) para pasarlo en buena compañía, que déis y recibáis todo el amor posible, que el 2009 sea todo lo que esperáis de él, y aún más.

    Un beso nórdico.
  • Permalink for 'Esta noche es Nochevieja...'

    Esta noche es Nochevieja...

    Posted: 31-December-2008, 12:00am CET by Arantza
    Normalmente, nuestra forma de celebrarla es una open house, a la que los amiguetes vienen botella y algo de picar en ristre, llegan cuando les da la gana, y se van cuando los echamos. Este año, dios sabe por qué, se me ha ocurrido hacer una cena "mas íntima", con poca gente, supuestamente para ahorrar trabajo. Sopesando el curro de encontrar y tirar los vasos vacíos perdidos en el cuarto de baño, versus pegarme la megacocinada para una cena completa, creo que cuando propuse la idea no debía de haber tomado suficiente café. En fin.
    El caso es que ya estoy manos a la obra, (o al puchero), y que tras numerosas llamadas transoceánicas a mi Santa Madre, todas ellas empezando con la frase: -"Oye, ama, ¿tú cómo hacías los...?", varios concilios con Estoico Hermano (que aprendió a hacer respetables alubiadas en su más tierna juventud, para alimentar al retoño de la familia -servidora- en ausencia de los padres) y Recia Cuñada, experta en tortillas, (no, María Fernanda, no las de maíz, las de patata), que me sugirieron varios pintxos, y correos telegráficos (cuando escribo un correo electrónico a Estoico Hermano, puedo permitirme la parquedad) de este estilo:
    "Txipis conseguidos. STOP. Negros como los cojones de un grillo. STOP. Atacando piquillos rellenos en este momento. STOP. Pensando en abrirme un taskorro de pintxos. STOP."
    ...el resultado final es un menú más típicamente vasco que la invención de la txapela. Todo está elegido en función de impresionar a fuerza de exotismo a los amiguetes francófonos, y hacerles probar manjares para ellos desconocidos. Para ello, no he dudado en diezmar mi tan preciada despensa de productos inexistentes a este lado del charco, productos traídos con amor (y mucho papel de periódico), por mi vieja amiga Sumire, como mi alijo personal de gulas y el extracto de tintas de txipirón, hallazgo que nunca podré agradecerle lo suficiente. Me he basado en la suculenta mesa tradicional que mi aita y ama preparaban con mucho trabajo y dedicación. Esta vez, nada de "paelha".
    Au menu, ce soir (ojo a las traducciones, no tienen desperdicio):

    Pintxos variados (Hors-d??uvre)
    Crema de piquillos y anchoas
    (Crème « terre et mer », poivrons grillés et anchois)

    Banderillas y aceitunas
    (Marinades et olives)

    Magurios, karrakelas o bígaros (caracolillos de mar, vaya)
    (Bigorneaux)

    Caviar de tiempos de crisis (osea, de lumpo)
    (Caviar en temps de crise)

    Ensalada de bacalao
    (Carpaccio de morue) ¿A que suena fino?

    Surtido de charcutería : lomo, jamón, salchichón, chorizo (enviados por correo por mi Santa Madre, que ha inventado un nuevo tipo de tarjeta navideña en tres dimensiones: la tarjeta con embutidos)
    (Charcuteries espagnoles assorties)

    Pastel de pescado y marisco
    (Terrine de poisson et fruits de mer)

    Pimientos del piquillo rellenos de bacalao
    (Poivrons grillés de Navarre farcis de morue) (Tengo contactos en Lodosa)

    Entrante caliente (Entrée chaude)
    Angulas de la Gran Depresión: gulas al ajillo
    (Fausses civelles -civelles de la dépression économique- sautées à l?ail)

    Plato principal (Plat de résistance)
    Txipirones en su tinta (esto no lo comíamos en Nochevieja, pero el negro de la salsa siempre da mucho qué hablar, como por ejemplo advertir al personal lo que pasará al día siguiente, después de haberlos digerido. Genial como tema si la conversación decae un poco)
    (Calmars dans leur encre)

    Postres (Desserts)
    Postres variados de Navidad : turrón, polvorones, peladillas, saca la zambomba María.
    (Desserts espagnols assortis)

    What-the-Dickens-Whisky-Fruitcake (no tiene nada de vasco, pero al fin y al cabo, los vascos somos de donde nos da la gana)
    (Gâteau aux fruits au whisky)

    Bebidas (Boissons)
    Agua mineral a voluntad
    (Perrier à volonté :-)

    Vino tinto, peleón
    (Vin rouge, ahem!)

    Cava -¡hemos encontrado una botella de Freixenet!-; ya sólo me falta bajarme un anuncio de Porcelanosa.
    (Champagne espagnol)

    Licores
    (Digestifs)


    ... y mañana la cocina montrealesa tendrá esta pinta...

    Pero habrá valido la pena. De esta, me abro un tascorro, lo juro.

    Pasadlo bien.

  • Permalink for 'Fudge fácil de fin de año'

    Fudge fácil de fin de año

    Posted: 29-December-2008, 12:00am CET by Arantza

    ¿Qué creíais? ¿Que ya empezaba con las recetas ligeritas de"eliminemos la grasa navideña"? Noooo, estimados y pacientes lectores. Nada de eso. Ya habrá tiempo para la culpabilidad, las dietas absurdas y el rechinar de dientes en enero. Por el momento, y a pesar de mi propuesta vegetariana de ayer, voto por revolcarnos en el azúcar y la grasilla propia de estas fiestas, con alegre hedonismo y navideña inconsciencia.
    La receta de este dulce de origen americano, el fudge, consistente y pegajoso manjar que hace las delicias de niños y dentistas, es facilísima, y como después de las comilonas de Nochebuena y Navidad la energía y el dinamismo comienzan a fallarnos un poco, es un buen momento para hacer este postre festivo, que queda estupendamente como regalo o como suave venganza contra esa prima detestable (tooma calorías directas a los muslos). Para prepararla ni siquiera hace falta un horno, sólo necesitamos unas pocas guarrerías, un microondas y un martillo. Lo cual es un síntoma bastante claro del toque trash de esta receta. Al fin, una receta que aúna los estilos de los dos habitantes de esta barraca montrealesa: el bricolaje y la cocina.
    Éste es un fudge de chocolate a la menta, con tropezones de bastones de caramelo, típicas chucherías que los niños canadienses encuentran en sus calcetines navideños. Si aún conserváis uno de esos viejos empastes grises pasados de moda, éste es el momento de librarse de él. Y de remplazarlo por uno de esos blancos, modernos, en resina, que han pagado dos tercios del mercedes que conduce mi dentista.
    Procedamos:
    INGREDIENTES
    - 1 paquete de unos 350 gr. de chocolate chips (¿pepitas de chocolate?) de al menos 70% de cacao. Cuanto más negras, más rico el fudge (y menos empalago).

    - 1 lata (300 ml.) de leche condensada
    - 1/2 de taza (85ml.) de bastones de caramelo de menta, o de cualquier caramelo de menta de rayas, rojas y blancas o rojas y verdes, (por lo del aspecto), molido groseramente. (No, no quiere decir que hay que ser grosero mientras se muelen, sino que metéis los caramelos entre dos trapos y dais rienda suelta a vuestras frustraciones acumuladas en 2008, machacándolos con un martillo hasta reducirlos a migas. Yo probé a hacerlo con el molinillo de café de monsieur M., porque no me sentía demasiado frustrada. Tras casi haber quemado el motor del molinillo y no haber conseguido gran cosa, me sentí lo bastante frustrada como para darle al martillo con saña).

    - 1/3 de taza de bastones de caramelo, molidos más finamente (sin blasfemar, vaya).

    - 1 cucharada de mantequilla (dos, si el fudge es preparado en guisa de venganza).

    - 2 o 3 gotas de esencia de menta (opcional)- una pizca de sal (esto son manías mías)
    PREPARACION: Se mezclan en un recipiente apropiado para el microondas las pepitas de chocolate, la leche condensada (sin la lata), la esencia de menta, la sal y la mantequilla. Cocinarlos dos o tres minutos a potencia máxima, hasta que el chocolate se haya fundido.

    Mezclarlo todo con alegría (y un cucharón). Añadir los bastones de caramelo molidos finamente. Revolver de nuevo hasta conseguir una pasta homogénea (un par de minutos).

    Verter en una fuente cuadrada o rectangular, previamente engrasada (ligeramente, abundantemente si los fines de la receta son pérfidos y vengadores). Espolvorear por encima con ánimo decorativo los bastones molidos groseramente, profiriendo groserías si así lo deseáis. Una vez enfriado, meter al frigorífico. Cortar en cuadrados cuando esté completamente frío. Como presentación, os aconsejo distribuir los cuadrados de fudge en cestitas de papel de las que se usan para hacer madalenas.
    Es una receta tan fácil que hasta un niño de seis años sería capaz de hacerla. Yo no fui capaz, así que tuve que buscarme un niño de seis años para que me ayudara.
  • Permalink for 'Crudités et trempettes, o... la alegría del "junte"'

    Crudités et trempettes, o... la alegría del "junte"

    Posted: 28-December-2008, 12:00am CET by Arantza
    Tras el primer empacho de las fiestas, aprovecho ese lamento que se escucha en estos momentos en muchas casas, lo de "nunca-vuelvo-a-comer/cocinar-tanto-qué-bestialidad-el-año-que-viene-cenamos-verdura-en-Nochebuena", para proponeros una bandeja de entrantes sanos, supervitaminados y mineralizados (Superratón estaría orgulloso de mí) y que dará un respiro a vuestro maltratado hígado en la cena de Nochevieja.

    A todos aquellos y aquellas que han acumulado desde la niñez un cierto resentimiento hacia todas esas amonestaciones de mamá con relación a las buenas maneras, como la de "untar es de mala educación", les llenará de júbilo ignorar las maternas órdenes.

    Porque hoy, ante estas soberbias y sanas recetas, untar no sólo no es de mala educación, sino que es justo y necesario -no iré hasta el extremo de decir que es nuestra salvación, pero es ciertamente nuestro deber cuando nos encontramos ante tal bandeja-. Al menos, en mi cocina.
    Una de las cosas que más me gustan, como buena aficionada a las verduras, es cuando un familiar o amigo me invita a cenar, y como entrante, mientras se afana a terminar la cena, saca la tan quebequesa bandeja de crudités . También me gusta que me inviten a cenar, punto ;-). Normalmente soy yo la que suda delante de los fogones, así que cuando otra persona me releva, bendita sea.
    A pesar de que este aperitivo ha sido adoptado en Quebec debido probablemente a las raíces francesas de los quebequeses, la versión que se prepara aquí es más norteamericana: se cortan las verduras crudas y se sirven con diferentes salsas (trempettes o dips) para untar. Mucha gente usa este aperitivo como forma de aficionar a las verduras a los niños recalcitrantes a los que no les gustan. Personalmente, prefiero el estilo más clásico de la rústica pero educativa colleja en la nuca, o las amenazas traumatizantes del estilo "cómete las acelgas o te arranco la cabeza y la lanzo por la ventana".

    Esta bandeja es obra de la cocina montrealesa, aprovechando que estamos en fiestas y que poner algunas verduras en la mesa, entre tanto cava, entremés, foie gras y otros peligros para la curva abdominal, no está de más.

    Las verduras que contiene son: pimiento (de cuatro colores: rojo, verde, naranja y amarillo), pepinos libaneses (una variedad miniatura, con piel muy fina y muy tierna), calabacín, rábanos y zanahorias.

    Si queréis preparar una cena completa con antelación para poder pasar la velada charlando a la mesa con los amigos, podéis añadir unos tacos de queso, frutos secos, patés (o patés vegetarianos) y panes o crackers variados, salmón ahumado, y tenéis una cena sencilla en la que cada uno se sirve lo que quiere.

    Propongo tres recetas de salsas para untar: la raïta, el hummus y la salsa de pimientos. Lo importante es que las salsas sean de texturas y colores diferentes, para que el conjunto sea más vistoso.
    -La receta de raïta de pepino es muy fácil, hay tantas versiones de esta salsa india como personas que la preparan. A la base, yogur, pepino rallado y comino. También podéis hacer una variación y preparar tzatziki griego, igual de fresco y delicioso.
    -El hummus, fácil de hacer y nutritivo, es una receta aún más sencilla de preparar cuando tomáis uno de esos atajos don't make it, fake it, que a mí tanto me gustan: un bote de garbanzos cocidos, tahini, ajo, aceite de oliva, limón y sal. Un par de minutos de batidora, y... voilà!

    -La tercera salsa, la de pimientos asados, también tiene su versión "impostora" (Falsarius estaría orgulloso de mí): un bote -los prefiero a las latas- de pimientos rojos asados, otro de alubias blancas cocidas, aceite de oliva, zumo de limón, sal. Ya sabéis lo alérgica que soy a las medidas, la única recomendación que os daré es echar a partes iguales pimientos y alubias, aunque depende del color y del sabor que os guste. Otras versiones posibles: remplazar las alubias por queso feta, por un huevo duro... aunque ya no sería una salsa vegana, sino vegetariana. A mí personalmente me importa un pimiento, nunca mejor dicho, pero sé que los veganos son bastante estrictos, así que el que avisa no es traidor. Es más bien lacto-ovo-vegetariano.

    No sólo es un plato agradable a la vista, es también una bandeja de salud -nunca comemos suficientes vegetales crudos, para poder aprovechar realmente todas sus vitaminas-. También viene bien como "engañestómagos" si tenéis mucha hambre y no queréis poneros ciegos a picar guarradas mientras esperáis que el plato principal llegue a la tan llena de tentaciones mesa navideña.

    Y si os sobran pepinos, os cortáis un par de rodajas y os las echáis a los párpados cuando los invitados se hayan largado. Este truco no rejuvenece, pero es una excusa excelente para no fregar los platos. Es muy difícil fregar con rodajas de pepino en los ojos.

  • Permalink for 'Feliz Navidad / Joyeux Noël / Merry Christmas / Zorionak'

    Feliz Navidad / Joyeux Noël / Merry Christmas / Zorionak

    Posted: 25-December-2008, 12:00am CET by Arantza

    Tras una noche maratoniana con la familia política, al llegar a casa monsieur M. y yo nos abalanzamos a nuestros pijamas de cuadros y nuestras pantuflas, encendemos el árbol, metemos en el DVD cualquier clásico que dure más de tres horas (suele haber pelea entre "Doctor Zhivago" -yo- y la trilogía completa del "Señor de los anillos" -él-, el primero que necesite hacer pis es un flojo) y nos arrebujamos en el sofá con sendos gatos en sendos regazos, en un estado de feliz estupor digestivo semicomatoso.

    No sin antes desearos a todos una muy Feliz Navidad, si es lo que celebráis, o unas Felices Fiestas (sean las que sean: Hanukkah o Jánuca, Kwanzaa, para el Ramadán llego tarde*, pero nunca es tarde si el solsticio es bueno...).

    Y si aún hay alguno que gruñe y pone objeciones, os deseamos ser simplemente felices. Que ya es mucho.

    *******************

    (* Nota: me dice un amiguete musulmán que casi llego para la fiesta de Aïd El-Kebir o Eid al-Adha, así que felices fiestas ;-)

  • Permalink for ''t was the night before Christmas / La víspera de Navidad'

    't was the night before Christmas / La víspera de Navidad

    Posted: 23-December-2008, 12:00am CET by Arantza
    (Traducción-versión muy ¡ajem! libre del poema de Clement Clark Moore, «'Twas the night before Christmas», un clásico navideño americano.)

    «Era la víspera de Navidad, y todo en la barraquita montrealesa era paz

    nada se movía, ni siquiera Alfonso, ese campeón de la siesta;

    los calcetines cuidadosamente colgados en la chimenea, las luces del árbol puestas,

    con la esperanza de que San Nick llegaría pronto (y sin hacer ruido).

    Monsieur M., y servidora estábamos acurrucados y abrigaditos acogedoramente en la cama como niños pequeños,

    mientras visiones de bombones y de taladros inalámbricos (adivinad quién soñaba con qué) bailaban en nuestros sueños;

    y yo con mi pijama estampado en muffins, y monsieur M. en su más puro estilo zen

    (este nórdico hombretón no cree en los pijamas y duerme al natural)

    acabábamos apenas de amodorrarnos para un largo sueño invernal,

    cuando fuera, en el parterre, se oyó un ruido tremendo, como de vajilla rota,

    salté de la cama dispuesta a atrapar a la maldita marmota.

    Como un rayo corrí a la ventana,

    la abrí temblando (no veais el biruji que hace en Montreal, a las tantas de la mañana).

    La luna iluminaba la nieve recién caída, dándole un brillo de mediodía,

    cuando, ante mis ojos asombrados vi como aparecía,

    no Doña Marmota, sino un trineo tirado por renos,

    con un tipo barbudo a las riendas, tan vivaracho y animado,

    que asombrada pensé: -"Jo, no debería haber añadido tanto ron al eggnog que me he tomado".

    Hasta que miré mejor y me dije, para el cuello de mi pijama:

    "Debo de estar como una cuba, mejor me vuelvo a la cama,

    el tipo este se parece a San Nick, Papá Noel, Santa Claus, vaya."



    (De fondo, sonoro ronquido de monsieur M., desde la cama).

    Mientras me frotaba los ojos, incrédulos y soñolientos,

    el trineo comenzó el descenso.

    Rápidos como centellas los renos trotaban,

    y el barbudo en cuestión silbó, y gritando los llamaba:

    "¡Vamos, Dasher, venga, Dancer! ¡Vamos, Prancer y Vixen!"

    "¡Venga, Comet! Venga Cupid! ¡Venga, Donder y Blitzen!"

    "¡Al balcón! ¡Al tejado!"

    "¡Corred! ¡Rápido! ¡Rápido!"

    Mientras, copos de nieve revolaban al viento,

    hacia el cielo subían, rodeando el trineo en movimiento.

    Por encima de la casa el trineo voló,

    lleno de juguetes, con San Nicholas al timón.

    Y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, escuché en el techo

    brincos y ruidos de patas de reno.

    Preocupada por la decrépita barraca, susurré:

    -"Oh, no, el tejado, ¿qué han hecho?"



    Apenas me dio tiempo a dar media vuelta,

    cuando San Nicholas aterrizó en la chimenea, rebotando maltrecho.

    Vestía con pieles de pies a cabeza,

    y su ropa estaba sucia de cenizas y hollín.

    No pude evitar pensar: -"Encima habrá que pasar la aspiradora, y esta semana me toca a mí."

    A la espalda llevaba un saco lleno de regalos

    mientras lo abría me dije: -"Y monsieur M. que sigue roncando".



    "Podría ser un loco, un maniaco sexual,

    o peor, un vendedor , o un testigo de Jehová."

    Mirándolo con desconfianza, en medio de la sala,

    me preguntaba si llamar a la poli,

    o atizarle con una pala.

    Sus ojos --¡cómo brillaban! Tenía unos hoyuelos alegres

    unas mejillas y una nariz coloradas;

    la boca, graciosa, con una amplia sonrisa,

    y la barba blanca como la nieve.

    En la boca, una pipa,

    y una corona de humo que en torno a él flotaba,

    cruzando los brazos, medio dormida y helada,

    le observé, irritada: -"¡Ey! ¡Oiga! ¡El de la tripa!

    ¡En esta barraca no se fuma!

    ¡Encima de despertarme, viene usted y me ahúma!".

    Tenía una carota redonda y una panza bien llena,

    que se agitó con su risa, y dijo: -"¡Muy graciosa, nena!"

    Era un abuelo rellenito y regordete, un vejete jovial,

    y lo de "nena" a mis 36, pues no me pareció tan mal.

    Así que terminé riéndome, y perdonándole el humo;

    él me guiño el ojo y murmuró algo sobre dejar de fumar.

    Un gruñido procedente de la habitación, un ronroneo,

    monsieur M. y Alfonso seguían en brazos de Morfeo.

    "Valientes hombres de la casa"- pensé-

    "Si este abuelete viene a robar el DVD,

    le sacudo en pleno rostro con uno de mis fruitcake".

    Sin decir palabra, San Nick siguió con su trabajo,

    rellenó los calcetines; y dejó paquetes en el árbol -debajo-.

    Y al terminar, se tocó con un dedo la punta de la nariz,



    me saludó con la mano y desapareció por la chimenea;



    saltó en el trineo y dio un silbido,

    y salieron volando sin hacer ruido.

    Mientras volvía a la cama y me tapaba de nuevo,

    perpleja y convencida de haber mal digerido:

    -"Demasiado eggnog, demasiado huevo"

    pensando cómo explicar todo esto a mi quebequés de marido,

    lejos, muy lejos, escuché como un eco:

    "¡Feliz Navidad a todos, y a todos, buena noche!"

    ...Es la última vez que termino la cena con ponche. »

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