Espronceda 34, 28003 Madrid T 91.395.00.37
Buscando setas llegué a Diablomundo. Y las encontré. Muchas, algunas que
Nos trajeron unas patatas de churrería ricas junto con tacos de pan para poder untarlos en aceite. El surtido de panes variado y rico.
Pedimos unos boletus pinicola confitados con naranja y anacardos para compartir; puedo decir que era un plato original pero la verdad es que no me aportó nada.
La pasta al huevo con rebozuelo, melocotón salteado y láminas de ibérico, me pareció bastante equilibrada; pero lo importante es que los rebozuelos tenían un gran sabor. En cambio los callos del bosque con garbanzos de Fuentesaúco (senderillas (Marasmius oreades o nuestros camasecs) con piñones) fueron espectaculares; los camasecs perfectos de sabor se fundían con el puré de garban
Un bacalao con falsa platera con uvas tenía su miga: me costó cogerle el punto; el bacalao un punto salado se maridó al cabo de unos bocados con las falsas plateras y las uvas creando un contraste de sabores potente. El costillar de lechazo (churro) con ensalada se deshacía en la boca, todo un mérito.
Un arroz con leche con bola de helado solo tenía de malo la copa en el que me lo sirvieron y la bola de coco totalmente innecesaria. Los helados variados de coco, queso y leche sabian a lo que tenian que saber, bien.
Bebimos un Cepa 21 del 2.006 por mas que en la carta indicasen 2.005; mira que cuesta poco dar lo que se ofrece pero no. Soy un fan de Emilio Moro, sobretodo de sus Maleolus y tenía curiosidad por probar su nueva apuesta; no me convenció; correcto pero tal vez demasiado joven y poco expresivo.
Como resumen sitio agradable, profusión de setas, buenas preparaciones y un precio quizás algo elevado (150 euros pero una comida completa para dos). Pero con las setas ya se sabe
